SOLIDARIDAD CON EL PARO NACIONAL EN MONTERREY
¡HUELGA GENERAL YA!
Con motivo del la gran jornada nacional de lucha en solidaridad con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), a lo largo y ancho del país se llevaron a cabo acciones para echar abajo el reaccionario y anti-obrero decreto de Felipe Calderón, y forjar, desde la lucha en la calle, la gran solidaridad Obrera y Popular; desde Monterrey, los revolucionarios y distintos contingentes proletarios nos sumamos a la jornada.
A última hora, debido a la desidia de los dirigentes locales, nos enteramos de la marcha que realizaría el Sindicato Nacional de Telefonistas de la Republica Mexicana (SNTRM) que convoco a las 10:00am a una concentración en su sede local para marchar por las calles de Monterrey hasta Palacio Federal, ubicado en el municipio de Guadalupe, Nuevo León.
Una vez sumados a esta jornada nacional de lucha en Monterrey, los revolucionarios con megáfono en mano explicamos a nuestros hermanos telefonistas el peligro que corríamos el conjunto de los trabajadores de ser el SME derrotado, de las reformas que se vendrían (LFT), de las antiguas derrotas (reforma al régimen de jubilaciones y pensiones del IMSS), y señalamos intransigentemente que las bases sindicalizadas no pueden ni deben confiarle la dirección de las luchas a quiénes abiertamente en el pasado han traicionado a los trabajadores (Esparza y el Comité Central del SME, Hernández Juárez etc.).
Inspirados en el espíritu de los trabajadores y sectores oprimidos que mantenían los bloqueos en las autopistas México-Puebla, México-Cuernavaca y México-Querétaro (que fueron cobardemente reprimidos) y los estudiantes de distintas casas de estudio que impulsaron el paro y los bloqueos en el D.F., los revolucionarios de Monterrey llamábamos a nuestros hermanos de clase que conformaban el contingente a superar los estrechos marcos de la legalidad burguesa y desarrollar métodos obreros de lucha, a devolver golpe por golpe cada uno de los ataques a los explotadores y opresores.
Ya en el mitin, en compañía de un animado grupo de compañeras telefonistas los revolucionarios gritábamos la consigna “A luchar, a luchar, por la Huelga General” llamando a los telefonistas a realizar verdaderos paros que suspendieran el servicio telefónico en solidaridad con el SME, contra la patronal y contra el Estado, y a construir desde las bases la solidaridad proletaria.
En nuestras mantas levantamos las consignas programáticas de ¡todo el poder a las bases! ¡Fuera charros y AMLO de las luchas obreras! ¡Viva la Huelga General! Y las defendimos con las palabras que dirigíamos a nuestros compañeros telefonistas.
Más tarde, compañeros del Consejo Estatal de Lucha-CNTE y distintos grupos y compañeros sindicalistas y anarquistas convocaron a un mitin de solidaridad para las 5:30 pm.
Ya en el evento, el oportunismo burgués hizo su burda aparición cantando loas a su mesías populista López Obrador , los revolucionarios, a diferencia de lo que nos discutieron algunos compañeros pretendidamente radicales, en lugar de dejar que estos enemigos encubiertos de los trabajadores se apoderaran del evento y lo convirtieran en una burla de las luchas obreras reduciéndolo a un mero apéndice de la resistencia de la pequeña y mediana burguesía decidimos tomar la tribuna y plantear la ruptura con las direcciones traidoras y con los líderes burgueses que buscan desactivar la movilización popular.
Dadas las condiciones particulares de muchos estados donde la resistencia de clase es débil, dispersa y sin trayectoria, boicotear eventos en los que participan compañeros de clase que no tienen una clara orientación política y una intransigencia programática clasista, donde la influencia de la ideología burguesa en las filas proletarias es más que evidente, así como la ausencia de una perspectiva combativa de largo plazo, los revolucionarios debemos confrontar programáticamente a los agentes de la burguesía, desacreditarlos y denunciarlos frente a nuestros compañeros de clase, y no, como planteaban algunos compañeros, dejar que el enemigo aumente su influencia entre nuestras filas.
Consideramos que es tarea de cualquier revolucionario inteligente y honesto confrontar al enemigo donde sea que este se manifieste como pretendido amigo de la clase, sin limitar estas acciones a los eventos públicos ni a las acciones legales, sino cuando este, con el pretexto de “la unidad” de la oposición, plantea alianzas de los obreros y los oprimidos con la burguesía.
Dejar que el enemigo agrupe y direcciones a sectores populares con un programa contrario al del programa proletario, lejos de ser consecuente con los principios, nos muestran charlatanería y una carencia total de táctica, estrategia y una minima comprensión de lo que la lucha revolucionaria implica en la práctica en condiciones de desmovilización reaccionaria generalizada, y, en lugar de rearmar a los trabajadores para la lucha de clases, se le hace el trabajo al enemigo al sembrar la confusión entre las propias filas.
Ahora bien, los revolucionarios planteamos que la tarea actual es agrupar a los sectores de avanzada en un programa mínimo de lucha que nos permita avanzar hacia la recomposición de las fuerzas y la acumulación de experiencia, y en las que las tareas más apremiantes del movimiento no son muy claras para estos sectores que se levantan poco a poco de las derrotas sufridas en el pasado.
En todo el país, es preciso luchar por que los sectores en combate identifiquen bien al enemigo en la trinchera propia desde la práctica, es preciso forjar las corrientes clasistas y combativas dentro de las organizaciones sindicales, y crear los grupos de combate revolucionarios de lucha que organicen, coordinen y, con el ejemplo, dirijan las luchas desde la base.
La lucha particular del SME nos da el mejor ejemplo de la disposición de las bases a la Acción Directa Obrera, como lo demuestran los reclamos de los obreros a la dirección de Esparza y Cía. en la reunión del 24 de octubre, y de cómo éstas direcciones traidoras juegan el rol de bomberos en nuestras luchas en lugar de atizar el odio entre las clases y armar a los trabajadores con verdaderas herramientas de lucha:
“los electricistas que presenciaron la asamblea exigieron a sus líderes y a las organizaciones solidarias que las acciones fueran inmediatas. Primero con expresiones aisladas y luego al unísono, clamaron por la huelga nacional y por impulsar otras acciones “más contundentes”
“Durante la asamblea, los electricistas insistieron en llevar el plan de acción a otro terreno. Unos exigieron la huelga, mientras otros propusieron –con gritos desde su asiento o en corto frente a su líder- la toma de carreteras o apersonarse en las instalaciones de LFC, enfrentar a las fuerzas federales y recuperar su fuente de empleo.
Esparza les pidió no dejarse “enganchar” en actos de provocación del gobierno, porque la lucha del SME es pacífica. “No podemos enfrentar al Ejército ni a la policía porque también son pueblo […] ¡Podemos salir adelante si mantenemos este movimiento nacional!” (La jornada 25 de Octubre de 2009)
Rebasar a las direcciones traidoras entonces, solo se nos muestra posible fortaleciendo los grupos de obreros revolucionarios, construyendo nuevos y agitando y organizando, desde las calles, la verdadera defensa de los trabajadores al gran Capital y al Estado.
Mientras sigamos el lento y desgastante curso de la legalidad burguesa, mientras creamos en la “paz” que promueven nuestros enemigos de dentro y fuera de la clase, mientras no entendamos que la defensa del SME es una batalla más en la que el proletariado en su conjunto puede posicionarse en mejores condiciones para la gran guerra que ha de librar contra la patronal y el Estado, las perdidas más costosas y nefastas serán para nuestras filas y la victoria de los trabajadores, la conquista de su libertad económica será una quimera de la que gustosos se reirán los explotadores y opresores hasta que pongamos en práctica verdaderas medidas para reagruparnos y avanzar hacia la aniquilación de la riqueza de que gozan los ricos a costa nuestra.
La Huelga General, una más de nuestras herramientas, debe ser ensayada ya, a nadie que este sinceramente por el triunfo de la clase trabajadora le cabe duda de esto, sin embargo, no es a las direcciones actuales a quién les toca convocarla, sino a las bases que han mostrado disposición para la lucha directa y de las que dependerán las próximas batallas que libremos contra los explotadores. Las bases deben de imponer su dirección al movimiento.
De ser derrotados en esta lucha, deberemos sacar las debidas lecciones que ya se van vislumbrando al correr de los días (y que la actual intransigencia de Lozano demuestra), como lo es la excesiva confianza en la dirección actual por parte de las bases, y la ausencia de una verdadera vanguardia obrera que luche por la dirección, y la debilidad que sufren las corrientes y grupos revolucionarios para imponerse a la retaguardia reformista.
Hoy, en estos difíciles momentos, lejos de caer en el derrotismo pequeñoburgués, o en el pesimismo cortoplacista, los obreros y sectores revolucionarios debemos redoblar esfuerzos para enfrentar lo que nos venga por delante y levantar bien en alto la bandera libertaria de los trabajadores que luchan por la Revolución Social Proletaria.
¡Fuera charros y AMLO de las luchas obreras!
¡Viva la Huelga General!
¡Todo el Poder a las bases!
¡Por la construcción de direcciones revolucionarias!
